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"Recordando a los Maestros"

Hoy recordaremos a incansable geólogo y ex director de Minería de la Provincia, el doctor Vicente Armando, que sigue trabajando infatigablemente a sus 88 años, aunque ya no en el terreno escarpado que recorría en el marco de sus investigaciones, pero sí entre papeles, libros y lecturas por Internet.

Un sabio, que a través de una intensa vida de trabajo supo establecer la estratigrafía, la estructura y las fases tectónicas que llevaron al levantamiento de la cordillera de los Andes. Un aporte singular para la ciencia. 

Groeber residió mucho tiempo en la Argentina y también frecuentó Mendoza, trabajando en relevamientos geológicos de importante, entre los cuales estaba un estudio que sirvió de base para la construcción de dique El Nihuil.

El hombre al que rendimos este breve homenaje nació en Estrasburgo en 1885, ciudad que a partir de la guerra franco-prusiana de 1870 había pasado al imperio alemán.

Paleontólogo y geólogo, llegó a la Argentina en 1911 y a partir de ese momento se inicia una gigantesca obra que lo proyectó a ser considerado uno de los máximos impulsores de la Geología nacional, convirtiéndose además en el generador de una escuela de discípulos que tanto en los claustros, como en la industria, sentaron las bases de los conocimientos que nutren a la ciencia geológica actual.

Fue maestro de varias generaciones, dado que enseñó Geología General y Geología Natural en la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata, que funcionaba en aquella época en el Museo Nacional de esa ciudad. 

Allí tuvo muchos discípulos, entre ellos los mendocinos Rosendo Pascual, ya fallecido, y Vicente Armando, doctor en Ciencias Naturales, especializado en Geología, quien, como se ha expresado, nos condujo en este sencillo recordatorio de un hombre esencial para nuestro país.

Pablo Groeber fue director de más de 23 tesis doctorales de jóvenes que con el tiempo llegaron a ser representantes destacados de la Geología argentina, como Pedro Stipanicic, Marcelo Yrigoyen, Alfredo Cuerda y Guillermo Furque, para citar solo a algunos.

De no haber sido por la tenacidad del doctor Armando en difundir los valores del eminente profesor e investigador eminente, nos hubiéramos privado de conocer  un científico de envergadura que hizo innumerables contribuciones en 40 años de labor, siendo probablemente una de las más importantes la investigación sobre la evolución de los Andes, la cordillera que es nuestra marca identificatoria, nuestro verdadero ADN.

( Los Andes- Mendoza. 19 de Mayo )

 

Dos amores


Por el Dr. Mario Gomzález Astorquiza 

Publicada en Geotemas, Año XXXI, N° 14, 2002.

     Nunca supe con exactitud, el momento en que empezó mi amor por la Geología. Es posible que cuando era un adolescente y pretendía establecer diferencias entre las "piedras" que hallaba en mi camino, estaba augurando mi futuro. Recuerdo que solía salir con mis hermanos y mis amigos por la tarde, a hacer una clásica excursión de la siesta en los pueblos. Las vías del ferrocarril eran nuestro camino preferido. Ibamos a nadar en una laguna, situada debajo de un puente que sobrepasaba las mismas, rumbo a Pergamino. Mi casa natal estaba y está sobre el ubérrimo humus de la pampa exento de rocas, tal vez por eso me llamaba mucho la atención la variedad que tenían las piedras que constituían el balastro de las vías del camino de hierro que nos llevaba desde San Nicolás de los Arroyos a Buenos Aires. 

     Algo hubo en el futuro que tenía asignado, para que un querido y legendario amigo, frecuente visitante de la casa de Sarita, me indicara que en la Universidad de Córdoba existía un Profesorado de Ciencias Naturales con la especialidad en geología, donde, pensó, interpretaba mis vocaciones líticas. Lejos estaba de imaginar, que era el principio de las cosas y que en esos claustros centenarios, iba a encontrar mi destino. Así fue. Allí aprendí y quedaron para siempre huellas imborrables de los geniales Ameghino, Darwin, Linneo,... y maestros como Seck, Fernandez, Spegazzini, Feruglio, Frenguelli, Bodenbender, Stapenbeck, Windhausen, Brackebush, Olsacher, Bracaccini.... 

     Así, sin saberlo, desde Córdoba me seguía enamorando de Sarita y de la profesión que fue gran parte de mi vida. Conocí, fui alumno, de un gran maestro de esta apasionante ciencia, nuestro inolvidable profesor y amigo, el Dr. Juan Olsacher, uno de los grandes olvidados de la geología Argentina. El nos enseñó a querer su ciencia y a descubrir los misterios de estos silentes testigos del plante de habitamos. Y así, se me apareció en forma sorpresiva, un nuevo mundo de conocimientos: las fallas, las placas tectónicas, los anticlinales, los sistemas cristalinos, la diorita, el piroxeno, la mica, el epidoto, las discordancias, las terrazas, los cálidos volcanes, los equisetos del Carbonífero, el pesado vuelo del arqueopterix, los foraminíferos, las geodas, el sistema triclínico, los trilobites.....

     Conocí un inolvidable amigo, el Chango Fort, noble y complaciente salteño con el que transité todos los estudios, amores e inquietudes. Nuestro gran padre - YPF - nos becó y pudimos conocer la geología argentina en sus ámbitos más diversos. Córdoba, la del recuerdo, fue el punto de partida de esa gracia. 

     Vivimos nuestra primera experiencia en el aterciopelado cerro de San Antonio de los Cobres con sus noches estrelladas y despiadadamente frías y aprendimos que su origen era producto de tremendas convulsiones de la tierra. Que algunas de sus prominencias de deben a viejos y nunca apagados volcanes, y que las sierras pampeanas eran el resultado de la fractura de un enorme batolito, que la meseta patagónica fue fondo de un mar donde una vez elevado hacían sus correrías enormes cuadrúpedos, que la cordillera de os Andes fue, en pretéritas épocas el fondo de un mar, donde convivieron los moluscos, los corales, los tiburones, los teleósteos....que las sierras de Tandil y Ventana son tan viejas como la Tierra, que existía un continente único que Wegener lo llamo Gondwada, que los Himalayas son coetáneos de los Andes que ...cuánta maravilla, cuánto conocimiento!!!!!! 

     Todo lo aprendí, de los herederos de los próceres geológicos, cuya dinastía intelectual inició Sarmiento al fundar la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba. Todo un lujo para un grupo de privilegiados del que formé parte! 

     Finalizando la década del cuarenta y ya geólogo integré el equipo perforador de dio a luz al petróleo en el denominado flanco sur, revitalizando la cuenca del golfo de San Jorge y que consagró el valor de la investigación geológica en la prospección de hidrocarburos. 

     Me casé con Sarita din darme cuenta de que siempre fue mi novia. Dos hijos extraordinarios nos dió la vida que aún los disfruto después de 57 años de casado 

     YPF, el de la mística de Mosconi fue parte importante de mi vivir, al que amé, amo y amaré. Conocí personajes, amigos, satisfacciones, pero tuve un desliz, me recibí de abogado! 

     Tal vez pretendía conocer el valor de ser geólogo y como arrepentido y queriendo castigarme por la infidelidad nunca ejerci derecho. 

     Nací con el amor por la tierra (afectio gelogicus), condición innata que hacía que investigar las piedras de mi camino cuando pasaba sobre ellas. 

     Conocí, leí y hablé con maestros de la geología. Obligadamente debo mencionar a los que rindo admiración y respeto: Fossa Manccini, Feruglio, Keidel, Herrero Ducloux, Bracaccini, Suero, Bodenbender... y tantos otros que dieron lo mejor de ellos en aras de la patria y de la espectacular geología argentina. Es posible que en mi relato haya olvidado mencionar otros ilustres nombres, vaya mi perdón y mi recuerdo cariñoso y agradecido para ellos, que abrieron la ruta del saber geológico, de este amante de las montañas que sin volar a la altura de los cóndores huyó de la pequeñez de la tierra. 

     Este mensaje, relato sintético de una vida solo pretende hacer un ruego a las nuevas generaciones de vocacionados por la tierra, para que se incorporen al acerbo geológico dando apoyo a nuestro Consejo Profesional. 

     Reseñaré un pequeño relato de su historia... Eramos pocos, pero existíamos, el espíritu gregario del hombre nos obliga a convivir. Nuestra Constitución en su preámbulo nos lo exige. A mediados del siglo pasado ya empezamos a ser más, las industrias, sobretodo la de petróleo nos necesita. YPF demanda gran cantidad de profesionales, la vieja Dirección de Minas también nos necesita, la Comisión Nacional de Energía Atómica, el Banco de La Nación, el Banco de Desarrollo, las Direcciones Provinciales de Minas y el espectacular despertar del aprovechamiento minero ... y así debemos ser más, no mucho, pero más! 

     La profesión nos exige que nos asociemos, demostrar que existimos, que valemos, que podemos ser útiles, que nos defendamos... 

     En Buenos Aires comenzamos a charlar, a reunirnos. Intentamos crear una agrupación, un centro, algo que nos identifique y nos cobije. No fue fácil, pero algo se logra. Monteverde, Vallina, Storni, Simonato, Torres, Criado, Torrea, Cefaly .... la enumeración es difícil y la memoria se ocupa por olvidar inolvidables. Las condiciones son propicias, somos bastante o suficientes y de aquellas primigenias reuniones en el Museo Angel Gallardo, la calle Olazabal o en algún lugar ocasional, nace por fin la primera asociación: el Centro Argentino de Geólogos!!. Su personería gremial nos permite peticionar como ente jurídico. Ya arrancamos. Nos falta nada más y nada menos que un lugar físico para desarrollar las actividades, y una ley que nos proteja. Pero el movimiento había comenzado! Los residentes en Buenos Aires encontramos un local que nos podría ser útil. Con algo de audacia, lo compramos. Logramos que nos descontaran mensualmente una cuota de nuestro sueldo para pagar la sede. Y también con el importante aporte financiero de otros colegas. Este recinto de la calle Maipú, fue una realidad! En ella se integran casi al mismo tiempo la Asociación Geológica y la Paleontológica. El Centro también. Lamentablemente este último deja de funcionar. 

     Y por fin la ley nos protege y hace realidad el Consejo Profesional de Geología convalidando y legalizando nuestras aspiraciones. Tiene la potestad de regular la profesión en el ámbito nacional y es actualmente la entidad que otorga la habilitación para ejercer la geología. 

     Esta agrupación comenzó a funcionar legalmente en el año 1963. Era el principio de las cosas. Pero la tarea aun no estaba completa, ni tampoco terminada, luchábamos y luchamos contra la incomprensión de algunos colegas, de reparticiones contratantes y también por qué no, las grandes distancias. 

     Todavía tenemos dormida la idea de asociarnos con fines útiles, requisito indispensable para la defensa de nuestra profesión. Pensábamos y pensamos que el Consejo será el catalizador necesario para concretar la idea de estar unidos. Aún estamos a tiempo, podemos recapacitar, repensar, intentar de nuevo soñar con la integración total, la unión, que fue causa y motivo de nuestras ambiciones. Tal vez sería conveniente modificar la Ley para adaptarla a las necesidades actuales. 

     Finalmente estas líneas con carácter de afectuoso ruego están destinadas a todos los colegas para que sean solidarios con la profesión y concreten la idea de integrar el CONSEJO SUPERIOR PROFESIONAL DE GEOLOGIA

Dr. Mario González Astorquiza 
Miembro Pionero CSPG. Matric. Prof. 26

 

Semblanza de un geólogo

Por el Dr. Edgardo Menoyo 

Publicado en el Boletín del Consejo Superior Profesional de Geología, Año V, N° 4, 1980.

"Así como en su obra clásica Erasmo, tal vez para asegurar el elogio, haga discurrir a la propia locura, aquí, es necesario que hable la Tierra ?no puede ser de otra forma- ya que es la protagonista única, que con certeza y sin grandilocuencia puede decirnos quién es y qué persigue ese misterioso ser que intenta interpretarla y comprenderla, edificando por tanto la Geología. 

... ¿Qué quieres? ¿Qué propósitos persigues? ¿Quién te guía o te ilumina y te mueve a escrutar y desentrañar los secretos de mi ser y mi existencia? Porque sólo tú sabes que yo, Tierra, tu Tierra, aún pétrea, realmente vivo y palpito, y muero, y me transformo y renazco para volver a dormir, y continuar otra vez el ciclo jamás interrumpido. 

...Soy tan vieja que el enigma de mi edad se traduce en potenciadas figuras del más abstracto entender, para cerebros más capaces que el tuyo, resultando sin embargo para ti, vivencias de rutina que elaboras y aplicas con sencillez. El progreso te ha dotado de nuevas y poderosas armas para mejor auscultarme. Te es factible así, pasar de lo gran general, de analizar el cómo y porqué de los macro brochazos que me configuran y que obtienes por medio de artificiales remedos selénicos, a lo más minúsculo e íntimo de mi constitución, a través de los ultralentes que me perforan. En definitiva, ambos extremos cierran ese círculo cuyo fin es el conocerme. La caleidoscópica gama de tu querer saber, te induce a determinar lo que no vive ni vivió, y los que en mí vivieron y sepultados fueron dejando en mi corteza indeleble marca. Estudias los fenómenos y catástrofes ácueas y sólidas que me transforman y diferencian, la riqueza que oculto y atesoro, y tú procuras desentrañar y alumbrar, y llegas por fin hasta la atrevida pretensión y perfectible aserto de penetrar mi origen. Profundas dudas nutren tu ciencia y pueblan tus laboratorios y gabinetes, donde análisis e investigaciones me detallan con información copiosa y me redescubren con discernimiento claro. Hay, sin duda reconozco, poética imaginación en tu actividad creadora y deber tener ese adecuado equilibrio entre lo físico y lo cerebral que es la esencia de la vida misma. Es tan arduo tu camino, cual lo es tu práctica de desandar milenios, para por fin arribar al principio del todo...o de nada. 

Pura o aplicada, la ciencia que fabricas resume y destila tu imagen: te recuerdo siempre con tu exterior primitivo en directo contacto con mi capa externa, e imagino tu interior cabal y meridiano, pergeñando concepciones, plasmando ideas, desentrañándome, en suma. Feliz, o tal vez lamentablemente, todo esto que pienso, sólo podrá ser interpretado, o más sencillo aún, entendido, por ti GEÓLOGO, ya que a pesar del disparate anacrónico, quiero creer que naciste conmigo..."

Dr. Edgardo Menoyo
Miembro Honorario CSPG, Matr.Prof. 1114
Thursday the 19th.
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